Bienvenido a San Diego. Registrarte y pásate para saber más.
Conectarse

Recuperar mi contraseña

temas
















Últimos Temas
Últimos temas
» Jay / Cronología
Dom Ene 10, 2016 4:03 pm por Jay Kim

» Una copa o dos [Jay]
Dom Ene 10, 2016 3:55 pm por Jay Kim

» William Whelk - Cronología
Sáb Ene 09, 2016 7:53 pm por William Whelk

» No hay mal que a otros bien no les venga. [Solo]
Sáb Ene 09, 2016 7:48 pm por William Whelk

» Registro de barrio
Sáb Ene 09, 2016 4:00 pm por William Whelk

» Buscando en el almacén [Emily]
Sáb Mayo 02, 2015 12:54 pm por Derek Hoad

» Día uno [libre]
Dom Abr 26, 2015 6:09 pm por Yun Vastrek

» Lorie Fiori, little girl
Dom Abr 26, 2015 4:51 pm por Alex Park

» Luke Collins
Dom Abr 26, 2015 1:11 pm por Luke Collins
















Nuestro staff
Pasa el mouse para la info





MPPERFIL



MPPERFIL



MPPERFIL















Nuestros Afiliados.



AFILIADOS HERMANOS

AFILIADOS ELITE









Este Skin fue diseñado por Kim Nana en su totalidad. El resto del contenido intelectual pertenece al foro, las imágenes del diseño son propiedad de tumblr y de We♥it.
Cualquier acción que pueda ser considerada plagio será denunciada. No copies, usa tu imaginación.



Día uno [libre]

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Día uno [libre]

Mensaje por Yun Vastrek el Dom Abr 26, 2015 6:09 pm

La noche estaba siendo fría y oscura. En los callejones, abandonadas en el suelo se vislumbraban jeringuillas cuya aguja de metal brillaba ante la luz de la luna, lanzando destellos que llamarían la atención de cualquier niño.
El mundo se había convertido en un lugar peligroso y sucio allí fuera.
Un gato negro se cruzó ante el cuerpo sin vida del joven. Su morena tez indicaba que poco antes debió luchar con ganas, aferrándose a ese lugar extraño. Quizás una banda había acabado con aquella alma solitaria que, sin opción a defensa digna, había encontrado la muerte a manos de esos a quienes ni tan siquiera considerase sus enemigos.
San diego era así. Una ciudad que había encontrado la muerte y que tras ello había resurgido con un aspecto muy diferente al que guardaba antaño, cuando la alegría, la vida y el desbarajuste estrambótico y enérgico inundaba sus calles con su jarana agotadora.
De pronto se había convertido en un lugar oscuro, depravado y carente de un sistema estable que lo mantuviese en un estado sostenible. San Diego, lleno de adolescentes descerebrados, se había convertido en una especie de instituto sin profesores, donde el más cruel y el más popular era el que mandaba, el que sobrevivía.
Algunos se resistían, conservando su integridad y negándose a cambiar y convertirse en algo que detestaban, otros intentaban mantenerse al margen, escondidos y otros, la gran mayoría, sólo pensaba en sobrevivir a cualquier precio.

Y allí estaba él, que no pertenecía a esa ciudad, que había dejado de pertenecer a su mundo mucho antes de que todo se hundiese. Abandonado, traicionado y lanzado a la superficie como un despojo que ya no es útil para el funcionamiento de algo mucho mayor e importante que él, que su vida.
Liberación era lo último que había escuchado y aquella palabra había resultado significar ser tirado en un lugar desconocido y peligroso, sin otra ropa que su blanco pijama y una fina manta, sin comida, empapado del agua de las cloacas de la cabeza a los pies, que habían teñido su pulcro atuendo, temblando por el frío nocturno y la humedad.
Había aguantado hasta que las circunstancias acabaron con él, aguardó echado en el suelo, a la intemperie, a que llegase su final. Cerró los ojos y decidió rendirse.

El gato volvió y se echó junto a su cuerpo y el mucho abrió los ojos de nuevo, recordando que aunque se rindiera, la humedad, el frío o incluso el hambre deberían ser mucho mayores para llevarle hasta la muerte. Se incorporó entonces, con las piernas estiradas y se paradas la una de la otra, la manta sobre los hombros y la mirada en el animal que parecía haber descubierto en su compañía algo agradable. Él ni siquiera recordaba como eran los gatos, sabía que alguna vez había jugado con ellos, los había dado de comer, pero no recordaba su aspecto, nadie se había molestado en intentar hacerle guardar ciertos recuerdos.
Se percató entonces que no recordaba nada, una vez más la palabra liberación llegó a su mente pero no había más. Cuando despertó ya estaba solo, rodeado de la suciedad de las alcantarillas y de las ratas que en ellas vivían, las que quedaban al menos... Frustrado y enfadado agarró al gato del lomo y lo lanzó contra la pared que había frente a él en ese callejón, ahorrándole un nuevo día de sobrevivir en ese lugar, aunque él lo miró preguntándose por qué no se levantaba y volvía a colocarse entre sus piernas como había hecho antes. - ¿hola? – al ver que aunque lo llamase el animal no hacía nada, el chico se cubrió la cabeza con su mojada manta y repitió una y otra vez cada vez más y más alto.

Liberación
¡Liberación!
¡Liberación!
¡LIBERACIÓN!


Y sin más comenzó a llorar, sollozando, escondido tras aquella tela que, al recibirla, le había supuesto un cambio total a su vida, dejándole sin pasado, sin futuro y casi sin presente.


avatar
Yun Vastrek
Subsuelo

Mensajes : 6
Fecha de inscripción : 19/09/2013

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.